miércoles, 5 de octubre de 2016

No soy cuerpo expuesto para evaluación

Hace tiempo me sentí humillada. Sí, humillada, por un piropo, si se le puede llamar así. Por incomprensible que parezca, al hombre que me dedicó el piropo no le importó se a mí me agradaba recibirlo, o si quería saber su opinión (Quizás pensó que debería sentirme halagada por evaluar mi físico en público) y/o lo que a mí me pudiera incomodar el derecho que él se otorga. No le importó nada porque hay dos clases de personas en esta sociedad patriarcal: el hombre y, por debajo, la mujer, que existe para servir al hombre
Tal vez, me etiquetéis de loca, sí...Davinia siempre enloquece mas no confundáis la expresión del afecto, del reconocimiento de belleza en la otra persona, con esto que yo quiero transmitir. No podemos tolerar este tipo de trato. ¿Por qué? Porque yo no le pedí opinión sobre mi cuerpo, o como bien dijo sobre mis "pechotes" y, por lo tanto es ilegítimo que se me imponga escucharlo. NO SOY CUERPO EXPUESTO PARA EVALUACIÓN, SOY PERSONA!
El sistema machista nos enseña que somos personas sólo y cuando aceptemos estar al servicio del otro grupo, lo de los hombres, o sea de segunda clase, sí, de segunda clase, así lo concebían filósofos como Platón o Aristóteles, con una función decorativa y de recipiente para lo desahogo sexual, que debemos aceptar sin decir ni pio, lo que a los hombres les parezca hacer con nosotras, como por ejemplo, sin conocernos, decirnos cosas -como "Madre mía, mirar esos pechotes"- que aluden a su deseo sexual
Que haya mujeres que desean que los hombres les dediquen piropos no es motivo para justificar la práctica. Es un mecanismo retorcido como otros muchos: desde el más absoluto desprecio te anuncian que te aprecian.

Con todo el dicho, os desafío a no abandonar la lucha por la libertad de ser persona que estuvo y está sujeta a ser mujer!

No hay comentarios:

Publicar un comentario