lunes, 27 de abril de 2015

Las vueltas que da la vida


Querido diario:
A lo largo de los años he adquirido un montón de conocimiento. Lo admito, madurez también. Pero hoy estoy aquí no para hablarte de lo que ya sabes, sino de lo que no sabes:
Todos los días me despierto en una cama, acto seguido me levanto si me apetece, teniendo en cuenta que el tiempo no perdona y si yo no sigo mi curso, nada se detendrá aunque grite, aunque llore, aunque tire todos los apuntes y estos vuelen por mi habitación; sí, esto último también lo he hecho. Después de decidir si levantarme, inconscientemente apoyo el pie derecho o el izquierdo; supersticiosa sí, precavida no. 
El desayuno-algo dulce para empezar el día- galletas con cola-cao, algunas veces tampoco le hago ascos a los croasanes de chocolate y después de tener el estómago bien lleno, miro el reloj; casi siempre se pasa de las 8:30 am, siempre llego tarde.
Camino 3 minutos y me hallo en el sitio al que quería llegar. Mucha gente entra y sale de la Universidad CEU Cardenal Herrera. Esto me hace gracia, mucha gracia ¿Por qué? Pues porque recuerdo el primer día que fui a hacer la entrevista para poder empezar mi formación como futura politóloga y periodista; que recuerdo. Hacía mucho calor y estaba empapada en sudor "¿es que esto siempre es así?" rechistaba, aunque el clima no era lo único de lo que me quejaba, también me quejaba de la gente, para mi gusto un poco pija y qué decir de que la Universidad fuera católica, teniendo en cuenta que no practico el catolicismo. ¿Parece raro verdad? parece raro que ahora el clima sea el mejor aliado de mis días, que alguna gente no sea tan pija y lo mejor de todo, que tenga fe en mí y en todo lo que está a mi alcance.
Ya dentro de la universidad, los días y las horas se dividen en asignaturas, dicho de otro modo, nunca me voy a la cama sin aprender algo nuevo: Hobbes, Aristóteles, las distintas formas de gobierno... y mejor parar. No sólo en cuanto a formación profesional se refiere, los duchos en la materia sacan lo mejor de mí y me ponen a prueba mediante exámenes o a través de trabajos, sino también mis compañeros me apoyan en los momentos de debilidad y eso es con lo que me quedo, con la experiencia.
Una vez acabado el día, vuelvo a casa, a esa cama donde todo empieza y todo acaba, pero no sin antes destacar, que es aquí, en esta casa donde ahora me encuentro, dónde conocí el valor de la amistad, porque a pesar de mis malos días, de mi mal humor con la vida, las compañeras con las que comparto parte de mis horas saben levantarme y animarme. 
Querido diario, sabes que lo mío es expresarme por escrito y ahora me quedo sin palabras para expresar todo lo que las quiero.
Ahora es cuando llega el final de ese principio, cuando todo acaba. No descarto volver si en un futuro las cosas vuelven a su cauce. Y te preguntarás que por qué quiero volver, pues sencillo, porque a pesar del esfuerzo y el sacrificio que estar aquí supone, yo estoy bien; porque aquí encontré una familia, mi familia valenciana, porque me siento aceptada (aunque no siempre ha sido así, recordar que para muchos soy una perro-flauta) y ya no sólo por lo anteriormente dicho sino porque he aprendido a ser responsable, a valorar mis actos y sus consecuencias. He aprendido que lo más valioso en la vida es actuar con el corazón y que si así lo haces, las puertas siempre estarán abiertas.

Hasta próximo aviso, un beso y un saludo

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