Sentado
en el faro, observa el mar en calma y pequeños barcos que salen a faenar. Se compadece
de la dura da de marinero y piensa en su padre. En cuestión de segundos, sus
dos pequeños luceros se empapan de recuerdos que saben a agua salada y hunde la
cabeza en sus agrietadas manos. En su cabeza resuena la noticia que pinto de gris
oscuro el resto de sus días
No hay comentarios:
Publicar un comentario