sábado, 18 de abril de 2015

Recuerdos que saben a sal marina

Sentado en el faro, observa el mar en calma y pequeños barcos que salen a faenar. Se compadece de la dura da de marinero y piensa en su padre. En cuestión de segundos, sus dos pequeños luceros se empapan de recuerdos que saben a agua salada y hunde la cabeza en sus agrietadas manos. En su cabeza resuena la noticia que pinto de gris oscuro el resto de sus días

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