viernes, 8 de mayo de 2015

La careta de Marley

Jack Herer puede ver el miedo que esconden los ojos de Marley, sus grandes y rojos ojos. Rara vez suele confesar su adicción, sin embargo, todo el mundo sabe que le puede el sacrificarse y el mal-humor, ella casi nunca muestra los hoyuelos que se le forman en los mofletes cuando sonríe. Sabe que no está bien, también conoce el por qué de su principio y con resignación adelanta un final perdedor. El señor Herer admite que es algo, que al igual que otras tantas cosas, no se le da bien, porque cuando la caga, Marley suele posar las manos sobre la cabeza como muestra de su metedura de pata- más de siete veces a la semana, más de una vez al día- y su vía de escape son unos cuantos remiendos y algunas palabras; al fin y al cabo, la apariencia es lo único que se valora

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