Una
vez allí, Jack iniciaba el discurso
-
No es burla- decía Jack,- tampoco es mofarse de lo que nos da miedo. Se
trata de superación, y supervivencia.-
Jack
era el primero en ponerse a gritar; aquello era algo parecido a una guerra
donde el enemigo era un síntoma de decepción.
-¡No
somos eternos, la muerte existe, pero la vida también!-
A
medida que Jack lanzaba el discurso, los participantes recorrían el local de
disfraces, eufóricos, en busca de armadura que los iniciara en el combate. Pero
Jack, nunca jamás, se disfrazaba.
-¿Cómo
osas vestirte de humano?- preguntó un enano disfrazado de gigante.
Fue algo siniestro, impredecible… Fue tan astuto, que lo raro fue que no se lo preguntaran antes. Todos quisieron que existiera respuesta a ese porqué.
-Le tengo miedo a la vida y a la muerte, sabemos lo que somos, nuestros límites y nuestro modo de vida, sabemos lo que queremos ser, lo que queremos soñar, o como nos gustaría que fuese, pero no sabemos lo que realmente va a ser… somos totalmente impredecibles.
-¿Entonces? ¿Siempre vas disfrazado sr. Jack?- preguntó un adulto disfrazado de muerte.
-No, cuando corro soy el miedo; sentimiento desagradable ante algo que nos asusta- respondió.
-Sr Jack ¿y si le tengo miedo a las arañas? preguntó una niña disfrazada de araña.
-Vístete de humano, solo ellos pueden tener miedo a una cosa tan insignificante
-Sr Jack ¿y si le tengo miedo a las alturas?
-Vístete de humano, solo ellos pueden superar el miedo a caer al vacío, no hay especie en la faz de la tierra que tenga el don de razonar, sólo ellos.
-¿Y si le tengo miedo a mi mujer?
-Cásate con otra-bromeó, intentando salir del interrogatorio al que lo estaban sometiendo.
Fue algo siniestro, impredecible… Fue tan astuto, que lo raro fue que no se lo preguntaran antes. Todos quisieron que existiera respuesta a ese porqué.
-Le tengo miedo a la vida y a la muerte, sabemos lo que somos, nuestros límites y nuestro modo de vida, sabemos lo que queremos ser, lo que queremos soñar, o como nos gustaría que fuese, pero no sabemos lo que realmente va a ser… somos totalmente impredecibles.
-¿Entonces? ¿Siempre vas disfrazado sr. Jack?- preguntó un adulto disfrazado de muerte.
-No, cuando corro soy el miedo; sentimiento desagradable ante algo que nos asusta- respondió.
-Sr Jack ¿y si le tengo miedo a las arañas? preguntó una niña disfrazada de araña.
-Vístete de humano, solo ellos pueden tener miedo a una cosa tan insignificante
-Sr Jack ¿y si le tengo miedo a las alturas?
-Vístete de humano, solo ellos pueden superar el miedo a caer al vacío, no hay especie en la faz de la tierra que tenga el don de razonar, sólo ellos.
-¿Y si le tengo miedo a mi mujer?
-Cásate con otra-bromeó, intentando salir del interrogatorio al que lo estaban sometiendo.
Se
apartó del círculo de seres disfrazados de criaturas de lo menos peligrosas y
sintió vergüenza. Acto seguido, tapó su rostro, dejando al descubierto un
ojo, y sintió correr el pudor por las venas. Impulsivo, desató la ira que
llevaba acumulada con el ir y venir de los engaños y los sentimientos que
conllevaba experimentarlos. Sufrió un ataque y como todas sus consecuencias
sólo quedó el silencio aterrador de un hombre cansado y reprimido. Sus ojos
cerrados, su razón trastornada y su corazón latiendo a mil km por hora. Jack
era vulnerable. Tendido en el suelo, maldecía todas las decisiones que lo
habían llevado a aquella situación y todos los valores que había conocido por
hacerlo siniestro. Acordó el miedo aterrizado en su subconsciente y se dejó
llevar como lo hace una botella de cristal en un cambio de marea.
Era
difícil no pensar que su historia acabaría no siendo la suya propia
No hay comentarios:
Publicar un comentario