Le tocó el pecho y acto seguido le preguntó -¿Sientes el calor?
-Sí, lo siento- contestó Marleys
-Ahora toca mi mano- y Marleys la tocó.
-Está fría ¿ves?- Asintió en silencio. Entonces Jack, volvió a posar la mano sobre su pecho
y ella sintió como rompían los sentimientos bajo su piel.
-¿Por qué lloras?- preguntó él.
-Porque duele, duele tanto como quema, y me envenena y… está matándome. Se pasa el tiempo y aunque lo tengo todo, no tengo nada.
-Lo sé-
-¿Lo sabes?- Preguntó atónita
-Sí. Lo sé, mi pequeña montaña rusa. Primero ser feliz, la bondad viene sola, después.-
-Me agota mirar atrás tanto como hacia delante. No sé si me aburre tanto como enferma. Es horrible. Tan horrible. Desperté una mañana y, lejos de tenerlo todo, solo me tenía a mí. Supongo que, y como tantas veces he escuchado “uno no sabe lo que tiene hasta que lo pierde”. No fui hija modelo-por un tiempo- lo sé y es cierto que podía más el volverme loca y comerme el mundo que seguir el camino que otros me habían preparado. Lo reconozco, sentí tanto amor como odio, pero sentí. Me vine arriba a corto plazo y, el largo plazo es una carga tan pesada que aun pidiendo perdón sé que no puedo levitar y el dolor es vertical. No consigo perdonarme.
-¿Por qué te castigas? Preguntó Jack aún con la mano en su pecho.
-Son tantos los momentos caprichosos, tantos valores empolvados, tanto “yo” sin un nosotros que, si al fin y al cabo, no somos más que polvo ¿por qué hice tanto daño?

Buenas, me ha gustado el modo de contar la historia solo a través de los diálogos. Pero, no sé si es cosa mía que estaré chosco, poner tanto las letras como el fondo azul me resulta un poco molesto. Un saludo.
ResponderEliminarGracias por el comentario, me servirá para mejorar el diseño del blog. Un saludo
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