Se hallaba, de una entre tantos.
Con la mirada perdida
y el rostro empapado de lluvia mojada.
Perpleja, abría la mano
y admiraba cada roce de la nada
Sin-vergüenza, se deshacía de sus botas de goma
de los calcetines de lana
y del bolso de pana.
Bailó, voló, cayó, rió y lloró.
Lo más importante, sintió.
Sintió, la vida girar y al vértigo escapar.
Escapar como escapan los cobardes
como lo hace la de las botas de goma,
la de los calcetines de lana, y el bolso de pana.
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